viernes, 9 de marzo de 2007

Una vista del amanecer en una temporada de duendes

El tiempo no está de espaldas al pasado sino al presente. es un paisaje distinto al vacío. habita el invierno justo en la noche, el aire, este mirar donde el amor renace para crecer de nuevo con nombres, con vuelos sigilosos, aún cuando en las tardes busque (desde el norte o el sur) las fuentes de su amor, su amor, que es un sueño indiferente, el desenfado de las horas, naufragando en la irrealidad desnuda, en la quijotesca sensación del dolor y la duda. (desesperadamente te busco, desesperadamente sin múltiples sorpresas).

Ylonka Nacidit-Perdomo

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